Paulina, la analista que rompió el molde y le pone color al mercado de granos

Se caracteriza por ser innovadora y su toque de frescura para los análisis. Fue la primera mujer operadora en el mercado de Rosario. Su historia desde el campo de eucaliptus de su abuelo hasta disertar en congresos internacionales.

Historias 03 de enero de 2023 Infocampo
polina rubi

Paulina “Polín” Lescano es una ingeniera agrónoma oriunda de Santa Rosa (La Pampa), que se especializó en el análisis de mercados.

Y en ese rubro, ha construido una marca propia, realizando charlas por todo el país e incluso fuera de Argentina, pero también con “vivos” en las redes sociales, o incluso armando videos amenos (con stickers o filtros que le cambian el color del pelo), para entender este negocio complejo.

Este año, por ejemplo, fue la única oradora argentina en el Congreso “Woman in Agribusiness” realizado en Dallas, Estados Unidos. Y participó, junto a otras argentinas influencers, en el Congreso de Mujeres del Agro en San Pablo, Brasil.

 
Paulina “Polín” Lescano es una ingeniera agrónoma oriunda de Santa Rosa (La Pampa), que se especializó en el análisis de mercados.

Y en ese rubro, ha construido una marca propia, realizando charlas por todo el país e incluso fuera de Argentina, pero también con “vivos” en las redes sociales, o incluso armando videos amenos (con stickers o filtros que le cambian el color del pelo), para entender este negocio complejo. 

Este año, por ejemplo, fue la única oradora argentina en el Congreso “Woman in Agribusiness” realizado en Dallas, Estados Unidos. Y participó, junto a otras argentinas influencers, en el Congreso de Mujeres del Agro en San Pablo, Brasil. 

 En esta nueva entrega de la serie de podcasts ELLAS, da a conocer su camino, su desarrollo y evolución profesional, y también qué cosas le gustan más allá de los precios de las commodities. 

– Comencemos por una de tus últimas actividades. ¿Qué significó para vos participar de este evento internacional en Dallas?

– El congreso de Dallas a nivel profesional no diría que es el broche de oro, porque pienso seguir haciendo un montón de cosas, pero dentro de los objetivos que me había planteado hace unos años, fue una frutilla del postre de la construcción de marca que vengo haciendo, la marca Paulina Lescano. Y hace muchos años que quería tener la experiencia de compartir lo que hago acá en Argentina, pero en otros países. Esa invitación al congreso de Dallas fue el premio a mis propios objetivos y esfuerzo. La satisfacción fue enorme y fue un congreso que no era de mujeres, sino que todas las participantes eran mujeres pero se hablaban distintos temas de mercado de toda la cadena agroindustrial. Por otro lado, de 800 mujeres que era el Congreso, éramos 20 oradoras y yo la única argentina. Me sentí súper feliz. 

– Y también hace poco estuviste en Brasil, junto a otras mujeres de Argentina y la región…

– Si, Esa experiencia fue increíble por varios motivos. Dentro de todas las cosas que me quedaron, hay dos que me gustaron mucho. Por un lado, además de viajar y conocer distintos lugares, también me gusta conocer gente con diferentes realidades o que haya atravesado distintas experiencias. En general, promuevo o inicio intercambio con gente que me parece interesante en sus trabajos o vidas, a través de las redes (LinkedIn, principalmente, o Instagram o Twitter), y de ahí intercambio de información. En relación a todo esto te digo dos cosas: una, que el viaje ya de arranque fue increíble porque el grupo que viajamos juntos y compartimos cino días, era de lo mas diverso: había una hondureña, una venezolana y una brasilera (todas viviendo hace algunos años en Argentina). De las argentinas que fuimos, tres vivimos en interior (una Córdoba, otra Buenos Aires y otra La Pampa), el resto en Capital Federal. Y además, todas de distintas profesiones. Y como si fuera poco, había cuatro décadas en el grupo: de 20, 30, 40 y 50. El Congreso estuvo muy bueno, con 2.500 profesionales, productoras y trabajadoras del agro de todos lados. Y como si fuera poco, me encontré con cinco de esas personas que te digo contacto por redes y finalmente estuve conversando como si fuéramos intimas de toda la vida. Como experiencia, también destaco haber ido a la fábrica de tractores y cosechadoras de New Holland en Curitiba, una de las mas grandes de Sudamérica. Ver una línea de trabajo de comienzo a fin fue magnífico. 

 
Paulina “Polín” Lescano es una ingeniera agrónoma oriunda de Santa Rosa (La Pampa), que se especializó en el análisis de mercados.

Y en ese rubro, ha construido una marca propia, realizando charlas por todo el país e incluso fuera de Argentina, pero también con “vivos” en las redes sociales, o incluso armando videos amenos (con stickers o filtros que le cambian el color del pelo), para entender este negocio complejo. 

Este año, por ejemplo, fue la única oradora argentina en el Congreso “Woman in Agribusiness” realizado en Dallas, Estados Unidos. Y participó, junto a otras argentinas influencers, en el Congreso de Mujeres del Agro en San Pablo, Brasil. En diálogo exclusivo con Infocampo, nos da a conocer su camino, su desarrollo y evolución profesional, y también qué cosas le gustan más allá de los precios de las commodities

– Comencemos por una de tus últimas actividades. ¿Qué significó para vos participar de este evento internacional en Dallas?

– El congreso de Dallas a nivel profesional no diría que es el broche de oro, porque pienso seguir haciendo un montón de cosas, pero dentro de los objetivos que me había planteado hace unos años, fue una frutilla del postre de la construcción de marca que vengo haciendo, la marca Paulina Lescano. Y hace muchos años que quería tener la experiencia de compartir lo que hago acá en Argentina, pero en otros países. Esa invitación al congreso de Dallas fue el premio a mis propios objetivos y esfuerzo. La satisfacción fue enorme y fue un congreso que no era de mujeres, sino que todas las participantes eran mujeres pero se hablaban distintos temas de mercado de toda la cadena agroindustrial. Por otro lado, de 800 mujeres que era el Congreso, éramos 20 oradoras y yo la única argentina. Me sentí súper feliz. 

– Y también hace poco estuviste en Brasil, junto a otras mujeres de Argentina y la región…

– Si, Esa experiencia fue increíble por varios motivos. Dentro de todas las cosas que me quedaron, hay dos que me gustaron mucho. Por un lado, además de viajar y conocer distintos lugares, también me gusta conocer gente con diferentes realidades o que haya atravesado distintas experiencias. En general, promuevo o inicio intercambio con gente que me parece interesante en sus trabajos o vidas, a través de las redes (LinkedIn, principalmente, o Instagram o Twitter), y de ahí intercambio de información. En relación a todo esto te digo dos cosas: una, que el viaje ya de arranque fue increíble porque el grupo que viajamos juntos y compartimos cino días, era de lo mas diverso: había una hondureña, una venezolana y una brasilera (todas viviendo hace algunos años en Argentina). De las argentinas que fuimos, tres vivimos en interior (una Córdoba, otra Buenos Aires y otra La Pampa), el resto en Capital Federal. Y además, todas de distintas profesiones. Y como si fuera poco, había cuatro décadas en el grupo: de 20, 30, 40 y 50. El Congreso estuvo muy bueno, con 2.500 profesionales, productoras y trabajadoras del agro de todos lados. Y como si fuera poco, me encontré con cinco de esas personas que te digo contacto por redes y finalmente estuve conversando como si fuéramos intimas de toda la vida. Como experiencia, también destaco haber ido a la fábrica de tractores y cosechadoras de New Holland en Curitiba, una de las mas grandes de Sudamérica. Ver una línea de trabajo de comienzo a fin fue magnífico. 

 – Ahora volvamos más atrás en el tiempo, a tu infancia. ¿Cómo era la Paulina de chica?

– Siempre me gustó mirar los mapas. Siempre los tengo en mi escritorio, la oficina, en cuadernos. Me encanta ver cómo se relacionan todas las cosas que hablo todos los días de mercados con la geografía y las sociedades. Haber ido a Estados Unidos estaba en ese mapa de deseos míos. Mi infancia fue marcada porque fui viviendo en distintos lados, eso me marcó. Siempre me gusta conocer más lugares, más gente, no estancarme. 

– ¿Venís de una familia de campo?

– Mi padre fue médico rural, con mi mamá se fueron a vivir a Tricao Malal que es un pueblito chiquito en el norte de Neuquén. Después fuimos a otro pueblo en La Pampa, después a Córdoba, luego a Santa Rosa, fue bastante movida la infancia. 

– ¿Y cómo eras?

– Fui súper aplicada, era la primer hija, siempre fui obediente. Pero inquieta. Tenía mis grupos de amigas. Mis recuerdos son arriba de un árbol, en el médano, tirados en la arena, siempre afuera. Hasta los olores recuerdo. Jugando debajo de eucaliptus, haciendo casitas en la época de más chica, jugando a los Angeles de Charlie (N de la R: Serie de televisión estadounidense, que luego tuvo su versión en el cine). 

– ¿Qué era el campo y la ruralidad para vos en aquel entonces?

– Mis padres nunca tuvieron campo. Pero siempre viví en medios conectados con el campo. Porque la mayor parte de mi vida ha sido en La Pampa, y tenés amigos, conocidos, íbamos a jugar al campo de ellos. Mi llegada con el campo principal es que mi abuelo materno tenía un campo en Córdoba y producía en ese momento eucaliptus para madera. De ahí viene el olor a eucaliptus cuando era chica. Tengo totalmente incorporado ese olor. Infancia y adolescencia, los mejores recuerdos son en ese campo de mi abuelo. Si bien ahí no tenía conciencia de lo productivo, sí viví lo que es estar en el campo porque nos instalábamos. En esa época desaparecíamos desde la mañana hasta la tardecita, los padres no se preocupaban como yo ahora. Ahí también había río. Esa etapa, todos esos recuerdos, fue mi relación con la parte productiva en el campo. 

 Paulina “Polín” Lescano es una ingeniera agrónoma oriunda de Santa Rosa (La Pampa), que se especializó en el análisis de mercados.

Y en ese rubro, ha construido una marca propia, realizando charlas por todo el país e incluso fuera de Argentina, pero también con “vivos” en las redes sociales, o incluso armando videos amenos (con stickers o filtros que le cambian el color del pelo), para entender este negocio complejo. 

Este año, por ejemplo, fue la única oradora argentina en el Congreso “Woman in Agribusiness” realizado en Dallas, Estados Unidos. Y participó, junto a otras argentinas influencers, en el Congreso de Mujeres del Agro en San Pablo, Brasil. 

 En esta nueva entrega de la serie de podcasts ELLAS, da a conocer su camino, su desarrollo y evolución profesional, y también qué cosas le gustan más allá de los precios de las commodities. 

– Comencemos por una de tus últimas actividades. ¿Qué significó para vos participar de este evento internacional en Dallas?

– El congreso de Dallas a nivel profesional no diría que es el broche de oro, porque pienso seguir haciendo un montón de cosas, pero dentro de los objetivos que me había planteado hace unos años, fue una frutilla del postre de la construcción de marca que vengo haciendo, la marca Paulina Lescano. Y hace muchos años que quería tener la experiencia de compartir lo que hago acá en Argentina, pero en otros países. Esa invitación al congreso de Dallas fue el premio a mis propios objetivos y esfuerzo. La satisfacción fue enorme y fue un congreso que no era de mujeres, sino que todas las participantes eran mujeres pero se hablaban distintos temas de mercado de toda la cadena agroindustrial. Por otro lado, de 800 mujeres que era el Congreso, éramos 20 oradoras y yo la única argentina. Me sentí súper feliz. 

– Y también hace poco estuviste en Brasil, junto a otras mujeres de Argentina y la región…

– Si, Esa experiencia fue increíble por varios motivos. Dentro de todas las cosas que me quedaron, hay dos que me gustaron mucho. Por un lado, además de viajar y conocer distintos lugares, también me gusta conocer gente con diferentes realidades o que haya atravesado distintas experiencias. En general, promuevo o inicio intercambio con gente que me parece interesante en sus trabajos o vidas, a través de las redes (LinkedIn, principalmente, o Instagram o Twitter), y de ahí intercambio de información. En relación a todo esto te digo dos cosas: una, que el viaje ya de arranque fue increíble porque el grupo que viajamos juntos y compartimos cino días, era de lo mas diverso: había una hondureña, una venezolana y una brasilera (todas viviendo hace algunos años en Argentina). De las argentinas que fuimos, tres vivimos en interior (una Córdoba, otra Buenos Aires y otra La Pampa), el resto en Capital Federal. Y además, todas de distintas profesiones. Y como si fuera poco, había cuatro décadas en el grupo: de 20, 30, 40 y 50. El Congreso estuvo muy bueno, con 2.500 profesionales, productoras y trabajadoras del agro de todos lados. Y como si fuera poco, me encontré con cinco de esas personas que te digo contacto por redes y finalmente estuve conversando como si fuéramos intimas de toda la vida. Como experiencia, también destaco haber ido a la fábrica de tractores y cosechadoras de New Holland en Curitiba, una de las mas grandes de Sudamérica. Ver una línea de trabajo de comienzo a fin fue magnífico. 

 – Ahora volvamos más atrás en el tiempo, a tu infancia. ¿Cómo era la Paulina de chica?

– Siempre me gustó mirar los mapas. Siempre los tengo en mi escritorio, la oficina, en cuadernos. Me encanta ver cómo se relacionan todas las cosas que hablo todos los días de mercados con la geografía y las sociedades. Haber ido a Estados Unidos estaba en ese mapa de deseos míos. Mi infancia fue marcada porque fui viviendo en distintos lados, eso me marcó. Siempre me gusta conocer más lugares, más gente, no estancarme. 

– ¿Venís de una familia de campo?

– Mi padre fue médico rural, con mi mamá se fueron a vivir a Tricao Malal que es un pueblito chiquito en el norte de Neuquén. Después fuimos a otro pueblo en La Pampa, después a Córdoba, luego a Santa Rosa, fue bastante movida la infancia. 

– ¿Y cómo eras?

– Fui súper aplicada, era la primer hija, siempre fui obediente. Pero inquieta. Tenía mis grupos de amigas. Mis recuerdos son arriba de un árbol, en el médano, tirados en la arena, siempre afuera. Hasta los olores recuerdo. Jugando debajo de eucaliptus, haciendo casitas en la época de más chica, jugando a los Angeles de Charlie (N de la R: Serie de televisión estadounidense, que luego tuvo su versión en el cine). 

– ¿Qué era el campo y la ruralidad para vos en aquel entonces?

– Mis padres nunca tuvieron campo. Pero siempre viví en medios conectados con el campo. Porque la mayor parte de mi vida ha sido en La Pampa, y tenés amigos, conocidos, íbamos a jugar al campo de ellos. Mi llegada con el campo principal es que mi abuelo materno tenía un campo en Córdoba y producía en ese momento eucaliptus para madera. De ahí viene el olor a eucaliptus cuando era chica. Tengo totalmente incorporado ese olor. Infancia y adolescencia, los mejores recuerdos son en ese campo de mi abuelo. Si bien ahí no tenía conciencia de lo productivo, sí viví lo que es estar en el campo porque nos instalábamos. En esa época desaparecíamos desde la mañana hasta la tardecita, los padres no se preocupaban como yo ahora. Ahí también había río. Esa etapa, todos esos recuerdos, fue mi relación con la parte productiva en el campo. 

SU TRAYECTORIA PROFESIONAL

– Y estudiaste agronomía… ¿Por qué? ¿había un plan b?

– Siempre me daba cuenta que estaba en la rama de la naturaleza, la biología. Y dentro de esa Paulina aplicada y responsable, mi idea era irme de Santa Rosa a conocer otra ciudad mientras estudiaba, pero, en contraposición a eso que te decía de que me gusta ir a nuevos lugares, terminé quedándome en La Pampa, porque estaba entre Biología y Agronomía, y Agronomía está en La Pampa, entonces para no generar un gasto en la familia, me quedé en Santa Rosa. 

– ¿Cuándo entraste a Agronomía pensabas en mercados o en ser asesora, productora, estar en el campo?

– No tengo el recuerdo exacto cuando empecé qué me imaginaba. Porque en el arranque hay un montón de materias que sentís no tienen que ver con agronomía. Química orgánica, inorgánica, física… pero mientras fui avanzando mi imagen era estar trabajando en producción animal en pastoreos rotativos, y quizás el plan B es lo que estoy haciendo ahora… pero resultó ser mi principal actividad. 

– ¿Cuál fue tu primera experiencia laboral y cómo te fue?

– Fue en el INTA Anguil, haciendo pasantías y demás. Pero cuando me recibí, ahí sí tuve una gran experiencia de vida. Tenía una amiga en Buenos Aires que me dijo que fuera, que estaban todas las casas centrales de las empresas, distinto ahora que hay muchas empresas repartidas por el interior. Fue una experiencia tremenda, de aprendizaje de todo tipo. 

 – ¿Por qué?

– Porque me tuve que comprar ropa, por ejemplo, porque usaba borceguíes y camisas grandes, a ir a una oficina, todo lo que significa llegar del interior a Buenos Aires. Y me encantó. Me sentía la súper ejecutiva que desembarca en Manhattan, como en las películas de Hollywood. Yo me animo a todo y cómo será que al poco tiempo que ingresé en la empresa me pidieron que lleve a un ejecutivo que era de otro país de Buenos Aires a Colón… ¡Yo nunca había manejado en Buenos Aires! Imagínate. Aprendí a manejar en Buenos Aires en un auto que no era mío, llevando a un ejecutivo. 

– Y no estaba el GPS en esa época…

– Nooo… claro, pero me animé igual. Me perdí, de locos… Para poder saber cómo ir yo llamé a una amiga que me fue diciendo cómo ir. En esa época teníamos la Guía T o la Lumi. La gasté la Lumi, buscando trabajo en Buenos Aires. porque en esa época, para que sepan los jóvenes (se ríe), tenías que llevar el currículum en mano impreso en papel. Pero en conclusión, fue agitada mi búsqueda de primer trabajo y mi primer trabajo también. 

– De ahí a ser la primera mujer operadora del mercado en la Bolsa de Comercio de Rosario.

– Sí. Esa misma empresa para la que había empezado a trabajar a los seis meses me mandó a vivir al interior… yo que quería vivir en Buenos Aires y me mandaban de nuevo al interior. Primero a un acopio en Colón, y de ahí a las oficinas de compras de la empresa en Rosario. Una de las funciones era ir a la Bolsa a comprar. En ese momento se iba al recinto. Hoy es todo digital, por teléfono o whatsapp. 

– Desde esa experiencia, ¿cómo ves la evolución que ha tenido la participación de la mujer en todo el ámbito de los agronegocios?

– Lo que me sorprende ahora cuando viajo por el interior dando charlas es que hay mujeres en las empresas. Para mí, hubo una evolución, pero cuando te dicen la cantidad de mujeres que hay en las empresas, todavía estamos muy lejos del ideal. Los porcentajes son chicos. Pero yo interactúo con un montón de mujeres profesionales. O sea, vamos bien, faltan algunas cosas, pero se evolucionó muchísimo. 

– ¿Qué es lo que más te gusta de lo que hacés hoy?

– Me gusta estar informada para tratar de ver lo que puede pasar con los precios, ver interrelaciones en el planisferio y las interacciones entre la economía global, la nuestra, y en resumen, lo que más me gusta, es tratar de simplificar o transmitir de la manera más simple posible esa correlación de información que busco con un fin específico. Que el productor o la empresa a la cual le transmito el mensaje pueda tener digerida esa información con cosas claves para poder tomar mejores decisiones. Y siempre trato de mejorar para transmitir eso de la mejor manera. 

– En ese sentido, venís trabajando mucho en generar una marca y comunicar de manera más sencilla y divertida. De hecho, hasta das informes de mercados y datos con los pelos de colores que permiten los filtros de las redes sociales…

– Hay una palabra que escuché en un curso que hice que es ser “aprendedora”. Otra cosa que me gusta mucho es aprender siempre cosas nuevas.  He hecho un montón de cursos de oratoria, de comunicación, de presentaciones, siempre, trato de seguir aprendiendo. Algo que creo que me ayudó es que, en mi profesión, tengo colegas que hace 10 años, cuando empecé, tenían mucha más experiencia que yo, también más visibilidad y confianza. Cuando arranqué pensé cómo tener un plus hacer un diferencial de esa experiencia y aposté a ser totalmente distinta. 

– ¿Y los pelos de colores? (risas)

– La verdad que no sé cómo surgió, buscando filtros. Y eso es lo que te da la posibilidad de ser independiente. Si trabajara para una empresa seguro no podría hacerlo, pero siendo yo mi propia marca sí, pruebo, y si funciona, seguimos, sino, queda. Esa flexibilidad me permite ir viendo con qué seguir y qué no. Pero básicamente estudié un montón e invertí un montón. Tengo alguien que me asesora  en comunicación, tengo un equipo con el que trato de ir evolucionando. 

 FUERA DEL SURCO… 

– Vamos con las preguntas personales, ¿qué música o canción elegís?

– Hay un tema que estoy usando mucho por estos días en redes que se llama “I am woman”, de Emmy Meli porque la letra habla de todo lo que viene pasando con las mujeres los últimos años. Habla de la mujer que tiene todos los roles. Lo vengo usando cuando muestro algo que logré. Obvio que me gusta Coldplay y otros, que son eternos. 

– ¿Algún hobbie o actividad para “despejar” la cabeza?

– Me encanta el running y te diría que es mi hobbie, siempre salir a correr con música, salvo en las carreras. Y como objetivo posible deportivo, empecé a aprender Kitesurf y lo tengo ahí pendiente, podría ser mi próximo hobbie. (En algún momento también corrió tetratlón haciendo running, bici, kayak y ski). 

– Cuando tenés que elegir una serie o peli, ¿qué te gusta?

– Me gustan las fáciles, simples. Lo que no miro son cosas trágicas, las evito. No me gusta ver cosas de guerra. Evito ver cosas que sé que me van a hacer mal. Porque sé cómo afecta lo que uno ve a las emociones. Si todo el día estoy haciendo cosas del trabajo cuando estoy disfrutando hacer otra cosa me gusta que me entretenga. Últimamente mi papá me empezó a recomendar series coreanas y me enganché. 

– ¿Algún próximo sueño o desafío?

– Lo de Dallas creo fue el comienzo de una nueva etapa. Haber ido me encantó, pero obviamente que quiero más. Eso lo pienso capitalizar, trabajar para que se replique en más lugares afuera. Que 2023 también me permita seguir recorriendo el interior. 

 – Algún país que te gustaría conocer y por qué

– Muchos. Si tengo que elegir. Me gustaría ir a la región de Nepal, entre India y China, es algo que nunca tuve acceso y me gustaría. Para ver la cultura, la parte de recorrer y conocer. Obvio, si pudiera ir a China a hacer algo laboral sería fantástico. 

– ¿Una mujer que admires?

– No me sale un nombre, pero sí soy de seguir a mujeres que son líderes y me inspiran las cosas que hacen. Me encanta seguir mujeres que van para adelante siempre. Hay una mujer que se llama Silvina Moschini, que es la primera mujer en haber desarrollado un unicornio (startups digitales que logran un rápido ascenso), y es de Tandil. Pero hay muchas. Así como te decía que no miro cosas trágicas, tampoco sigo en redes gente que no me interesa. Sigo gente que me motiva o inspira, o que me da información que me suma. No me lleno de seguir a cualquiera. 

– ¿Una frase de cabecera o que quieras transmitir o dejar?

– Estoy llena de frases. Una que está con mi planisferio es muy simple y dice: “Hacé más de lo que te haga feliz”. Es ré básica, pero me ayuda y me ha ayudado en muchas ocasiones. Por ahí en el trabajo a veces no podés hacer cosas que te hagan feliz, pero cada vez que puedas, yo recomiendo que lo hagan. Después, tengo muchas frases motivantes, de avanzar, ir para adelante y pensar en positivo. Otra, por ejemplo, “Levantate con determinación y andá a dormir con satisfacción”. Al frente de mi escritorio tengo un tablero de visiones que tengo todas las frases esas y las imágenes que quiero. Pero “Hacé más de lo que te haga feliz”, creo sintetiza lo que siempre trato de lograr. 

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